
Veo a una lila feliz que es apoyada por mi madre en todo. Es cierto que esto no es gratuito. Lila es una persona que se muere por servir y agradar a las personas. Mi madre si ya le encantaba como mi amiga, como su hija adoptiva, pues ahora en plan de suegra/nuera la adora. Eso como su pareja me encanta, me da mucho gusto.
Como su dueña me preocupa no la actitud de ella, de lila, si no mi propio desempeño. Debo cuidar esa línea que divide las dos relaciones.
Por lo pronto creo que debo hacer que siga sabiéndose controlada. Como se comprenderá el estar en compañía de mi madre lo hace más difícil, es volver un poco al control a la distancia. No puedo ordenarle se quede en casa por ejemplo pero si tiene la obligación de reportarme a donde va, donde esta, etc.
Creo que el haberle ordenado el que debe tomar los alimentos con el plug puesto no fue tan mala idea. Por un lado nos llena de morbo a ambas y ella pues no puede dejar de pensar en que es mi esclava ya que debe llevarlo en su bolso, ya que tanto si se le antoja (y mi madre es muy antojadiza) tomar un café con un pedazo de pastel, como si es una comida formal dentro o fuera de casa deberá ponérselo.
No he dejado de enviar mensajes, o llamarle para que haga tal o cual cosa, como el ir y tocarse en el servicio del lugar que se encuentre. O bien que haga determinada acción (Pedir por ejemplo algún platillo que no le es muy grato) que no la evidencie ante los demás pero la haga sentirse controlada.
He incrementado el escoger yo su ropa que usara, los zapatos que se calzara, los aretes, etc.
Las revisiones intimas se han vuelto mas seguidas, así como se han reducido casi al mínimo las relaciones vainilla en la intimidad de la recamara
Espero estar logrando mi objetivo de establecer un control sobre ella si bien diferente no por eso menos efectivo.
No puede dejar de sentirse un día sin esa vigilancia, sin ese control que la hace sentirse y que se entregue como lo que es:
MI ESCLAVA.
AMANDA
Domina