
Ayer por la noche salía lila de ducharse, y despertó en mi unos deseos instantáneos de poseerla.
Me encontraba en la salita viendo el televisor y se dirigió a la cocina por un vaso de leche.
Llevaba un camisón corto que le llegaba solo a mitad de los muslos
Al regreso no pude dejar de tomarla de la mano ponerla sobre mis rodillas y acariciar y dar nalgadas en su bello trasero.
Mis manos hurgaron entre sus muslos y sentí su humedad de inmediato. La levante y poniéndola de pie la coloque frente a la pared, abierta e inclinada doblada por la cintura, fui por una ballgag, mi fusta un dildo y un vibrador
La sesión totalmente improvisada me surgió ante el deseo que provoco la vista de lila.
Coloque la ballgag, no porque fuera a infringirle dolor intenso y evitar que gritara, quería oírla gemir de placer no de dolor, pero al mismo tiempo quería evitar que hablara y gritara.
Empecé a excitarla con el dildo apenas deslizándolo entre sus labios vaginales. Continué acariciando su trasero y creando expectación en ella con la fusta. Metiéndola entre sus piernas y una vez lista descargue un golpe de mediana fuerza en su trasero. Repetí el procedimiento. A la tercera vez pidió con las manos permiso de correrse lo cual se lo negué. Sus caderas buscaban clavarse en el dildo lo cual no permití. Cuando sentí que estaba a punto de ya no aguantar la penetre y aplique el vibrador a su clítoris dándole permiso de correrse. Fue delicioso ver la forma como lo hizo, gimió sus muslos se tensaron su vientre se contrajo y sus jugos brotaron. Espere un momento y empecé a penetrarla con el dildo, logro otro orgasmo, continué sin esperar y llego a un tercero, sus piernas se aflojaron y tuve que agarrarla para que no cayera. Una ves un poco repuesta, la conduje a mi recamara.
Me tocaba a mi disfrutar, pero eso ya no es parte de la sesión.
Me encontraba en la salita viendo el televisor y se dirigió a la cocina por un vaso de leche.
Llevaba un camisón corto que le llegaba solo a mitad de los muslos
Al regreso no pude dejar de tomarla de la mano ponerla sobre mis rodillas y acariciar y dar nalgadas en su bello trasero.
Mis manos hurgaron entre sus muslos y sentí su humedad de inmediato. La levante y poniéndola de pie la coloque frente a la pared, abierta e inclinada doblada por la cintura, fui por una ballgag, mi fusta un dildo y un vibrador
La sesión totalmente improvisada me surgió ante el deseo que provoco la vista de lila.
Coloque la ballgag, no porque fuera a infringirle dolor intenso y evitar que gritara, quería oírla gemir de placer no de dolor, pero al mismo tiempo quería evitar que hablara y gritara.
Empecé a excitarla con el dildo apenas deslizándolo entre sus labios vaginales. Continué acariciando su trasero y creando expectación en ella con la fusta. Metiéndola entre sus piernas y una vez lista descargue un golpe de mediana fuerza en su trasero. Repetí el procedimiento. A la tercera vez pidió con las manos permiso de correrse lo cual se lo negué. Sus caderas buscaban clavarse en el dildo lo cual no permití. Cuando sentí que estaba a punto de ya no aguantar la penetre y aplique el vibrador a su clítoris dándole permiso de correrse. Fue delicioso ver la forma como lo hizo, gimió sus muslos se tensaron su vientre se contrajo y sus jugos brotaron. Espere un momento y empecé a penetrarla con el dildo, logro otro orgasmo, continué sin esperar y llego a un tercero, sus piernas se aflojaron y tuve que agarrarla para que no cayera. Una ves un poco repuesta, la conduje a mi recamara.
Me tocaba a mi disfrutar, pero eso ya no es parte de la sesión.
Una es nuestra querida:









